El fútbol visto desde la bohemia, desde los bares, con los amigos y hasta los desconocidos. Lo que se piensa del fútbol más allá de los 90 minutos. Santiago Estrella comenzó en el periodismo deportivo en el 2000. Fue corresponsal de El Comercio en Buenos Aires. Tuvo un paso por el periodismo político. Y hoy es editor de Bendito Fútbol.
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martes 06 de septiembre 2016

Gustavo Quinteros y su secretismo

Santiago Estrella

Uno se pregunta si de verdad hay algo que pueda inventarse en el fútbol. Al menos hoy en que se ve de todo y a todo momento, en estos tiempos que estamos saturados de fútbol, que se puede pasar la semana entera sin salir de casa y ver siempre fútbol, algo que era improbable antes.


​Otrora, cuando el fútbol por televisión era escaso, se decía que en cada mundial se encontraba nuevos planteamientos tácticos. Pero dejó de ser así hace mucho. LO hizo el Brasil del 50, Holanda en el 74, Bilardo en el 86, por dar algunos ejemplos que en este momento se me vienen a la cabeza.

Pero eso ya se ha acabado desde hace mucho. Ya casi todo se ha dicho. Y aquello de guardarse todo hasta el último momento ya parece hasta algo antipático. Entendible es que la reserva se mantenga en la jugada de pelota detenida. Pero ahora se ha dado por cerrar todas las puertas a la prensa y mantener todo en reserva. Hasta el último minuto, como si estuvieran resolviendo la paz mundial, la crisis financiera internacional, el descubrimiento de minas de oro, uranio, agua... ¿Está reunido el Consejo de Seguridad Nacional? ¿Se están discutiendo cosas tan importantes que el mundo no puede saber?  

Y esto no es más que fútbol.

Es práctica del profesor Quinteros mantener el secretismo. ¿Hay atención a la prensa previo al partido a Brasil? Bueno, solo dos jugadores y miren 20 minutos, no más. Váyanse, periodistas, que ahora empezamos a trabajar en nuestra gran táctica y estrategia que nadie, pero nadie deberá revelar.

A varias cuadras de distancia, un técnico llamado Tite, abría las puertas. Conversaba todos los días. Y eso que iba a tener su primer partido a cargo de Brasil. Todo está inventado: en Quito nos goleó. Brasil nos bailó. Y suele ocurrir que la fiesta nunca es un secreto.

Muchos dirán que los periodistas reclamamos excesivamente un espacio de privilegio. Es cierto: el periodismo es un privilegio porque tenemos información de primera mano. ¿De primera mano? ¿Están seguros?

Además de que es un derecho informar, es también un hecho que la prensa es el vínculo entre la fuente y la gente. Y la gente está pendiente de su equipo, de eso que se ha dado en llamar “el equipo de todos”.

Y de lo que se ha visto de este equipo, al menos desde un buen tiempo para acá, es que no se entiende del todo a qué quiere jugar. Seguramente, por lo que han dicho, nadie más que ellos saben de fútbol. 

Y así nos va…