
La Selección de Ecuador sub-17 regresa a una cita mundialista luego de tres años sin haber clasificado. Ahora enfrentará en un mismo torneo a tres nuevos rivales de tres continentes distintos con estilos poco habituales. LaTri, que deberá ajustar su esquema táctico y responder en la cancha con solvencia. El reto no solo está en la técnica, también en la capacidad de adaptación a ritmos y formas de juego que rara vez se cruzan en el fútbol sudamericano.
El Mundial sub-17 de Catar 2026 marcará un cambio estructural. La FIFA amplió la participación a 48 selecciones, divididas en 12 grupos. La clasificación se definirá con los dos mejores de cada zona y los ocho terceros con mejor rendimiento. Este formato abre más posibilidades, pero también exige regularidad desde el primer partido. Un tropiezo puede complicar el camino hacia los dieciseisavos de final.
Ecuador debutó en Canadá 1987, cuando el torneo aún era sub-16. Desde entonces, la Tri juvenil ha tenido apariciones destacadas. En 1995, en Quito, alcanzó los cuartos de final y culminó séptima. En Chile 2015 logró su mejor ubicación histórica: quinto lugar. Más reciente, en Brasil 2019 e Indonesia 2023, el equipo se quedó en los octavos de final. La meta ahora es superar esa barrera y consolidar un proceso que busca continuidad.
El grupo B quedó conformado por Corea del Sur, Nueva Caledonia y Uganda. Ecuador nunca se ha enfrentado a selecciones africanas ni oceánicas en esta categoría. La zaga nacional deberá estar atenta a la potencia física de Uganda, mientras que Nueva Caledonia representa un fútbol emergente con jugadores que buscan consolidar su presencia internacional. Corea del Sur, con más experiencia en torneos juveniles, apunta a ser el rival más exigente.
Los partidos de Ecuador en la fase de grupos están programados en el siguiente orden:
La Tri juvenil tendrá que mostrar en el césped si está lista para dar la vuelta al marcador de su historia y alcanzar nuevamente los cuartos de final.