
La fecha 22 del Campeonato Nacional tendrá como partido estelar el enfrentamiento entre Barcelona SC y Liga de Quito, marcado por el estreno del argentino Gustavo Álvarez como nuevo entrenador albo en el estadio Monumental de Guayaquil.
Liga oficializó el viernes 24 la llegada de Álvarez, de 53 años, tras la salida de Tiago Nunes el 16 de junio. El técnico dirigió hasta junio a San Lorenzo, con un registro de 13 partidos, tres victorias, ocho empates y dos derrotas. Su trayectoria incluye pasos por Temperley, Aldosivi, Patronato, Sport Boys, Atlético Grau, Huachipato y Universidad de Chile.
El club capitalino ocupa el sexto puesto con 29 puntos, producto de ocho triunfos, cinco empates y ocho derrotas. El debut del nuevo DT llega en un momento crítico, con Liga clasificada a octavos de final de la Copa Libertadores y la Copa Ecuador, pero con urgencia de resultados en el torneo local. La expectativa está en cómo responderá un plantel que necesita recuperar confianza y sumar de inmediato.
El equipo de César Farías llega cuarto con 34 puntos, después de caer 2-1 ante Universidad Católica en Quito. La derrota expuso falencias defensivas que el cuerpo técnico intentó corregir en la semana. Barcelona confía en la presión de su hinchada y en mantener el invicto en el Monumental.
En la primera ronda ya venció 2-0 a Liga en el Rodrigo Paz, con goles de Jhonny Quiñónez y Héctor Villalba. La obligación es sumar de a tres para sostener la pelea en la parte alta y no perder más terreno frente al líder Independiente del Valle, que domina con 52 unidades y +32 de gol diferencia.
El partido se disputará este domingo 26 de julio desde las 19:15 y será transmitido por Zapping Sports+ Plus. Barcelona llega con la necesidad de recuperar confianza tras la caída en Quito, mientras que Liga inicia un nuevo ciclo con Álvarez y busca un triunfo que le permita acercarse a los puestos de vanguardia.
El antecedente inmediato favorece a los toreros, pero la expectativa está en el debut del técnico argentino y en la respuesta de un plantel que necesita resultados inmediatos. El clásico nacional se convierte en un examen de alta intensidad para ambos equipos en la recta final de la fase inicial, con presión compartida y la obligación de sumar para sostener sus aspiraciones en el campeonato.