
En Argentina todavía se recuerda que Belgrano encaminó el descenso de River Plate en 2011. Quince años después, el mismo rival vuelve a cruzarse en el camino del club de Núñez, ahora con un ecuatoriano en la cancha. Kendry Páez, con apenas 18 años, apunta a escribir su propia historia en el césped cordobés y alcanzar su primer título con el equipo.
El volante ecuatoriano suma 13 partidos oficiales desde su ingreso a River en enero de 2026. Ha disputado 9 encuentros en la Superliga y 4 en la Copa Sudamericana, con un gol y una asistencia. Aunque en las últimas semanas pasó a la suplencia, su aparición en esta final podría ser determinante en el esquema táctico de Eduardo ‘Chacho’ Coudet.
El equipo millonario culminó la temporada con irregularidad, pero se mantiene como puntero en favoritismo por su peso histórico y la presión de su hinchada. Belgrano, en cambio, llega con la ilusión de consolidar su primera conquista oficial. La referencia de aquel 2011 sigue presente y devino en un recuerdo que alimenta la expectativa de su afición.
River, por su parte, llega como gran candidato, con la presión de su público y el objetivo de asegurar su lugar en la próxima Copa Libertadores, tras disputar este año la Copa Sudamericana.
El respaldo llegó desde un referente. Juan Fernando Quintero compartió una imagen junto a Kendry Páez y lo llamó “mi niño”, gesto que devino en un mensaje de confianza dentro del vestuario. Para la hinchada, esa expresión simboliza la aparición del ecuatoriano en el esquema millonario y la importancia de sentirse acompañado en la cancha y fuera de ella.
El joven ecuatoriano, en los últimos tres encuentros a penas jugó 8 minutos en un partido, mientras que los otros dos ni siquiera formó parte de la convocatoria del ‘Chacho’. Aún no se ha oficializado la convocatoria para la final, pero se espera que pueda ser llamado, inclusó como suplente.
La final de la Superliga Argentina entre River Plate y Belgrano se disputará el domingo 24 de mayo de 2026 en el estadio Mario Alberto Kempes, desde las 13:30. El encuentro mantiene la expectativa de comprobar si River logra dar la vuelta al marcador histórico que lo persigue desde 2011 o si Belgrano consigue consolidar su primer triunfo oficial en el fútbol argentino.