
Chelsea selló su clasificación a la final de la FA Cup tras vencer 1-0 a Leeds United el 26 de abril de 2026, en Londres. Los Blues sostuvieron la ventaja hasta el final y volverán a disputar una definición en Wembley, con la ilusión de sumar un nuevo título.
El triunfo marcó el inicio del ciclo de Calum McFarlane como técnico interino, tras el despido de Liam Rosenior a comienzos de semana. La decisión llegó luego de una dura derrota 3-0 ante Brighton, que cerró una racha de cinco partidos sin marcar, algo que no ocurría desde 1912.
McFarlane ya había ocupado este cargo y volvió a asumir hasta el final de la temporada.
Para la semifinal, el entrenador realizó tres cambios respecto al once anterior: ingresó Tosin Adarabioyo en defensa y regresaron Garnacho y João Pedro en ataque. João Pedro volvió al once tras ausentarse en los dos últimos partidos y fue la referencia ofensiva.
En el mediocampo, Moisés Caicedo y Romeo Lavia fueron titulares, aportando equilibrio y despliegue. Alejandro Garnacho acompañó en ofensiva junto a Enzo Fernández y Pedro Neto. El plan funcionó y Chelsea avanzó con autoridad.
Cole Palmer quedó en el banco, al igual que Liam Delap. El equipo formó con Sánchez; Gusto, Chalobah, Tosin y Cucurella.
El club alcanzó su decimoséptima final de FA Cup, torneo que ganó ocho veces. Además, es el segundo equipo con más triunfos en el nuevo Wembley, con 14 victorias desde 2007.
Chelsea jugará su sexta final en la última década, una señal de su peso histórico en la competencia. En la definición lo espera Manchester City, que eliminó a Southampton.