Periodista, relator, anchor de televisión en Televicentro - El comercio TV. Conductor de Bendito Fútbol en Radio Quito y Platinum. Director y conductor de @TAdicionalEc. Puedes seguirme en Twitter: @FPHidalgo.
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lunes 20 de junio 2016

México... ¿sigue siendo el rey?

Fredy Hidalgo

Cuando los eruditos del fútbol sudamericano se rasgaban las vestiduras manifestando que México es una potencia futbolística, la gran candidata para llevarse la Copa América Centenario, cayó bochornosamente 0-7 ante Chile.


​“México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí”, interpretaba Jorge Negrete y lo disfrutaba con el sentido de pertenencia de la selección más ganadora de la Concacaf, que posee una de las ligas con mayor poder adquisitivo de América, inclusive compite con algunos salarios europeos, con jugadores de mucha calidad de todo el mundo, constante participante de las copas del mundo, dos veces anfitrión de los mundiales (1970 y 1986) e incluso campeón mundial en juveniles.

El “Tri” es una potencia futbolística… Ni “Cantinflas” se hubiera atrevido a decir tal barbaridad, con un torneo que tiene una chequera ilimitada que compra los residuos futbolísticos de Europa, pero es la tierra prometida para los jugadores ecuatorianos, que llegan a México esperanzados en que sea una aduana para llegar al viejo continente. Pero eso no alcanza.

Después de los buenos resultados de los mexicanos en el arranque de la Copa América Centenario, el triunfalismo se lo tomaban como si fuera un tequila, de golpe y sin pensarlo. El pueblo azteca cantaba “cielito lindo” a todo pulmón. Todo era risas como un capítulo del “Chavo del 8”.

Hasta que llegó Chile que, al puro estilo de “Hernán Cortés”, conquistó a los mexicanos de la mano de Eduardo Vargas, Édson Puch y Alexis Sánchez, con siete disparos certeros como cuando apretaba el gatillo el gran Pancho Villa. Ni el “grito de Dolores” del sacerdote Miguel Hidalgo hubiera arengado a este grupo de jugadores que evidenciaron ante toda América su verdadero nivel de juego.

Era tal la vergüenza deportiva de los mexicanos que querían convertirse en el “Chapo” para fugarse… Ni el “Chapulín” hubiera podido salvarles de tan bochornoso acto.

Con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley, dice José Alfredo Jiménez en su ranchera, pero en el fútbol los mexicanos son los “reyes” de la Concacaf, pero apenas uno más en América.