Periodista, relator, anchor de televisión en Televicentro - El comercio TV. Conductor de Bendito Fútbol en Radio Quito y Platinum. Director y conductor de @TAdicionalEc. Puedes seguirme en Twitter: @FPHidalgo.
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lunes 13 de junio 2016

¿Podemos exigir árbitros de calidad?

Fredy Hidalgo
@FPHidalgo

Siempre caminando por el filo de la cornisa, expuesto al error, el arbitraje sudamericano no pasa por un buen momento. Pero ¿los árbitros son verdaderamente malos o su nivel es la consecuencia de la poca preparación y profesionalización de su empleo?


​Eduardo Galeano ha definido las características de este personaje del fútbol, “arbitrario por definición”, “verdugo de ópera”, cuyo trabajo “consiste en hacerse detestar”, atrayendo un odio unánime sobre sí mismo y su modo de existencia en el mundo es ambiguo. Es un ser de presencia indispensable porque constituye un factor de causalidad “excusa de todas las faltas, explicación de todos los golpes”.

Tener la virtud para interpretar el juego, evaluar la culpabilidad y la premeditación, puede parecer fácil. Nada tan alejado de la realidad. La complejidad del arbitraje, especialmente en Sudamérica donde el jugador es “vivo”, y el colegiado tiene que lidiar con simulaciones, insultos, además de la presión del juego y su reglamentación.

Exigimos a gritos un buen arbitraje cuando en distintas federaciones sudamericanas el trabajo de los jueces no es profesional, sino -en el mejor de los casos- semi profesional. Se dedican a labores extras para sobrevivir, como es el caso del representante de Ecuador en la Copa América Centenario Roddy Zambrano, quien además de árbitro es chef. Los sueldos bajos, las pésimas condiciones laborales y ni hablar de la inseguridad a la que se enfrentan en los distintos escenarios deportivos es motivo de análisis y mejoramiento.

¿Que existen errores? Sí. Y mientras la tecnología no los ayude seguirán teniendo fallas como los goles de Maradona en 1986 a los ingleses, o el de Ruidíaz a los brasileños que los deja fuera de la Copa América.

Si las federaciones como la ecuatoriana profesionaliza a los encargados de impartir justicia, con cursos intelectuales, psicológicos y físicos, brindándoles la tranquilidad necesaria para su eficacia en el desempeño, ¡ahí sí podremos exigir buenos arbitrajes!