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jueves 02 de junio 2016

La hora de romper la historia

Andrés Muñoz Araneda
@andresmunoza

La Copa América se ha convertido en un martirio para el aficionado ecuatoriano. Son algunas las generaciones que no recuerdan ver a su selección avanzar ni siquiera la fase de grupos. De hecho, a mis 28 años, en mi memoria solo guardo imágenes vagas de la tricolor de Luis Fernando Suárez que jugó en Bolivia 1997 y se eliminó con México en los cuartos de final.


Han pasado 19 años y 6 ediciones
del más antiguo certamen de selecciones del mundo: Paraguay 99, Colombia 2001, Perú 2004, Venezuela 2007, Argentina 2011 y Chile 2015. En todas, Ecuador fue eliminado en primera ronda. Pero en este tiempo también Ecuador logró la clasificación a sus primeros tres mundiales, incluidos los octavos de final en Alemania 2006; se registraron los históricos triunfos sobre Brasil y Chile en Quito, Argentina en Buenos Aires, sendas victorias en Lima, La Paz, Puerto Ordaz…

Han sido años ambiguos: un enorme crecimiento en el ámbito pre mundialista y mundialista, pero un cúmulo de decepciones en los torneos continentales.

La Copa América Centenario, una edición entre conmemorativa y comercial, se presenta como la gran oportunidad. Ecuador, en la eliminatoria, mira a todos desde lo más alto; el inicio arrasador del camino a Rusia ha hecho que a La Tricolor se la mire con cuidado.

No es menos cierto que los resultados de la última doble fecha opacaron una parte de la gran imagen conseguida, aunque esto no ha sido suficiente como para que los rivales dejen de ver a nuestra selección con respeto.


Todo dependerá del momento. Así sucedió en marzo, donde la coincidencia de bajos niveles individuales, producto de recientes lesiones y poca continuidad en los clubes, entre otras razones, hicieron que el rendimiento colectivo de La Tri no fuera el esperado.

Ahora, por ejemplo, la Copa 100 encuentra a un Antonio Valencia reinventado, protagonista en el cierre de año en el Manchester United. A un Jefferson Montero reivindicado, que tapó la boca al DT del Swansea al aprovechar la primera oportunidad que le entregó. A Christian Noboa, siempre importante en el Rostov ruso que peleó el título hasta el final. A Walter Ayoví, finalista de México con el Monterrey. A Miller Bolaños con minutos de juego tras su lesión de mandíbula. A Juan Cazares con goles y titularidad en el Atlético Mineiro, donde Fricson Erazo también es estelar. A un Michael Arroyo que, aunque alterna en América, anotó goles importantes en el último tiempo, situación casi idéntica a la de Fidel Martínez en Pumas.

Todo dependerá del momento. También hay ausencias y rendimientos que generan dudas, pero son menos. La más relevante de las bajas es la de Felipe Caicedo; aunque Jaime Ayoví llegue con goles y ritmo desde Argentina, Énner Valencia apunta a ser el titular en ataque. El momento del delantero del West Ham no es el mejor, lo que se ha evidenciado en los escasos minutos con su equipo en el último tiempo y en el nivel mostrado ante Paraguay, Colombia y EEUU con la selección.

¿Se sentirá la no presencia de Pedro Quiñónez? Toda una incógnita. Con Pedro Larrea y Carlos Gruezo (al momento de escribir este artículo el estatus del jugador es incierto a causa de la lesión sufrida ante EEUU) como candidatos a reemplazarlo, dos jugadores con poca historia reciente en La Tri, poco se puede anticipar.

La Copa Centenario es una gran oportunidad para Ecuador también por el nivel de sus rivales. Dunga no ha podido disipar las dudas sobre un Brasil que, aunque mantiene jugadores de clase mundial en todas sus líneas, no logra un nivel colectivo que convenza.

En Perú, Ricardo Gareca ha decidido utilizar este torneo para empezar un difícil e impostergable trabajo de recambio por lo que incluyó varios nombres de futbolistas que se estrenarán con la selección incaica.

Y Haití, visiblemente la menos fuerte de las selecciones participantes; si bien se ganó el derecho de jugar la Copa a través de un partido de clasificación producto de su posición en la Copa Oro 2015, llega a la cita con la nómina más modesta y menos experimentada.

Lo dijo el presidente de Ecuafútbol Carlos Villacís y lo rubricó el seleccionador Gustavo Quinteros: el objetivo es hacer la mejor Copa América de la historia del país. Es la oportunidad para que Ecuador traslade la capacidad que muestra en las eliminatorias a los torneos regionales. Es el momento de demostrar, por si a alguien le quedan dudas, que los resultados del fútbol ecuatoriano son más que la alianza con la altura de Quito. Es la hora de romper la historia.