Periodista en El Comercio desde 2014. Amante del fútbol desde la cuna hasta el cajón. El fútbol y el rock son la misma pasión. Twitter: @jmachadom
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lunes 26 de noviembre 2018

Otro año perdido para Barcelona

Jonathan Machado
Opinión (O)
Twitter: @jmachadom

Quienes asistieron al partido entre Independiente y Barcelona, jugado el sábado 24 de noviembre de 2018 en el estadio de la Liga Cantonal de Rumiñahui, confirmaron la mediocridad que ha sido el equipo amarillo a lo largo del campeonato.


Los ‘Rayados’ lo bailaron en muchos pasajes del cotejo. El gol fue una jugada muy bien elaborada por los locales, que terminó en un golazo de Jhegson Méndez. Pero el problema de Barcelona no radica en haber perdido ese partido, sino en lo que ha hecho la directiva a lo largo del año y en los resultados que se han dado por el mal manejo del club.

El presidente José Cevallos ha dejado abandonada a la institución por dedicarse a la política. Ha usado el nombre y los colores de Barcelona para ganar votos. Al parecer se olvidó de lo que prometía en campaña: trabajar para Barcelona en todo momento. Barcelona es una institución que necesita que sus directivos trabajen las 24 horas del día y los siete días a la semana.

No se puede olvidar que cuando Barcelona fue usado como plataforma política o para defender intereses privados tuvo serios problemas y no fue campeón durante 14 años. La hinchada y los socios no pueden hacerse de la vista gorda y dejar que el equipo navegue en la mediocridad.


La dirigencia también es culpable de la conformación de la plantilla.
Es desesperante y frustrante ver a Christian Alemán en la cancha. No puede hacer un buen pase a sus compañeros, no ayuda en la recuperación de la pelota y fue el culpable del gol de Independiente. Es un ente sin vida. Pero aquí la culpa también es del entrenador Guillermo Almada. No se entiende por qué lo mantiene en la cancha los 90 minutos si en lugar de sumar, resta en los intereses del equipo.

Otro grave error de Cevallos y Alfaro Moreno fue no contratar un centro delantero. Ariel Nahuelpán e Ignacio Dinenno no son jugadores para Barcelona y lo han demostrado a lo largo del año. Dinenno no tiene presencia ni peso ofensivo. En cada partido deambula en la cancha y no tiene la fortaleza para pelear con los defensas contrarios. Nahuelpán muestra algo de amor propio, pero no le alcanza. Los dos estuvieron muy lejos de ser el goleador que necesita el equipo.

Cevallos y sus amigos también deben responder por las contrataciones de José Ayoví, Joffre Guerrón, Víctor Ayala y Steven Zamora. No han hecho nada positivo por el equipo y solo han llegado para ganar dinero sentados en la banca o incluso sin ser convocados a los partidos.


Otros elementos que deben dejar las filas del club son Ely Esterilla, Marcos Caicedo, Gabriel Marques, Pedro Velasco, Segundo Castillo y Oswaldo Minda. Han cumplido su ciclo en la institución y es hora de la renovación. Si Barcelona insiste con los mismos jugadores, el 2019 será otro año de fracasos.

El penoso año de Barcelona ha sido una cadena de errores que lo tienen en la séptima ubicación de la segunda etapa y sin chances de ser campeón. Tendrá que contentarse con un cupo a la Copa Libertadores, si es que no pierde más puntos y queda fuera de toda competición extranjera.

Ojalá que este desastroso año sirva para que Cevallos evalúe lo que quiere hacer con Barcelona. Nadie le puede obligar a dejar la política, pero los socios sí pueden castigarlo si busca la reelección si no deja clara su intención de trabajar por los intereses del club.

Quedan tres fechas y los jugadores deben terminar el año con la mayor cantidad de puntos. Barcelona y su hinchada se los exige.