Periodista en Grupo El Comercio desde julio del 2006. Coordinador de www.BenditoFutbol.com y conductor de Bendito Fútbol en Radio Quito y Platinum. Licenciado en Comunicación Social y Máster en Dirección de Comunicación Empresarial. Con alma de delantero, pero con espíritu de volante de creación. Twitter: @guerrerosanti7.
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viernes 21 de junio 2019

El 'Bolillo' y el juego a lo pobre

Santiago Guerrero
Opinión (O)
Twitter: @guerrerosanti7  

Hernán Darío Gómez conocía como pocos el estilo del fútbol ecuatoriano. Su historial y sus éxitos lo avalaban. Pero en su segunda etapa al mando de la Selección, el ‘Bolillo’ se perdió en el camino y está llevando a la Tricolor al descalabro.


Bastó un partido oficial para darnos cuenta que Ecuador no tiene una ruta marcada. Ante Uruguay en la Copa América, el entrenador colombiano volvió a experimentar, tal como lo hizo en todos los amistosos desde que asumió el cargo hace casi 11 meses. El resultado fue una goleada aparatosa.

En 10 partidos disputados antes de aterrizar en Brasil, el DT probó 46 jugadores, 10 alineaciones distintas y al menos tres esquemas diferentes. Y ante los charrúas en el estadio Mineirao de Belo Horizonte, volvió a cambiar. La factura salió alta.


El ‘Bolillo’ no ha encontrado una alineación ideal ni un dibujo táctico claro, que le permita a Ecuador, al menos, encontrar un juego eficiente y con resultados. Aunque el entrenador ha repetido que a él lo contrataron para clasificar al Mundial de Catar 2022, con el estilo ‘a lo pobre’, esa será una tarea imposible.

Queda la sensación que después de casi un año al frente de la Tri, Hernán Darío Gómez todavía no ha terminado de conocer a los nuevos jugadores de la Selección. Y no solo eso, sino que el técnico no ha logrado la evolución futbolística que se esperaba del equipo nacional.

Y para cerrar, el ‘Bolillo’ ha demolido a la afición con el discurso de que somos una selección “pobre” en Sudamérica, justo después de que la Sub 20 de Jorge Célico había logrado el tercer lugar en el Mundial de Polonia. El fútbol y el discurso fueron incoherentes y otra vez nos volvimos a desilusionar.