Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO. Síguelo en Twitter: @guapodelabarra
  • jueves 07 de septiembre 2017
    Quinteros, el DT de la década perdida
    En estas horas en que la afición no termina de digerir la derrota ante Perú, abundan los análisis sobre Gustavo Quinteros. Su fracaso se explica por razones deportivas, institucionales e incluso sociales. Esto merece, de todos modos, algunas reflexiones:
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  • Gustavo Quinteros lo hizo de nuevo. Volvió a armar la lista de convocados pensando en que dirige un Emelec reforzado, una Emelección o en el mejor de los casos, una selección del Guayas con Antonio Valencia de invitado de lujo. Otra vez, ha llamado a jugadores de ciclo terminado y para enfrentar nada menos que a Brasil. Aunque la sensación imperante es que ahora los jugadores son las víctimas, pues ellos deberán cargar con el resultado si es ampliamente desfavorable. No es justo que Banguera haya luchado tanto para ser el mejor del país, para que le pasen una camionada de goles en Brasil. Para eso, mejor que tape Dreer.
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  • Los últimos acontecimientos en torno a la Selección nacional merecen unas reflexiones, urgentes de cara a los partidos en que Ecuador prácticamente definirá la clasificación al Mundial del 2018 o, lo que luce más probable, merecerá la eliminación.
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  • El impacto de la caída de Barcelona SC ante Delfín ha sido tan estremecedor, tan brutal, que el mundo canario todavía no sale de su asombro. Un club de presupuesto pequeño ha derribado al ídolo y también a los clubes más ganadores del país.
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  • El tri-un-fa-zo de Liga de Quito en Montevideo, lugar donde la U nunca había ganado ni siquiera en sus años de grandes campañas internacionales, merece algunas reflexiones.
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  • José Francisco Cevallos será Gobernador del Guayas, en una evidente maniobra que debe ser analizada como lo que es: una nueva y descarada intromisión del poder en el fútbol. Una de tantas de la historia del país, sin importar el color político. Si Eduardo Maruri quiso ser Alcalde de Guayaquil y luego Presidente tomando el atajo de dirigir administrativamente a un Barcelona campeón (y falló porque el plantel casi se va al descenso), en esta ocasión Cevallos refina la fórmula y va por el paquete completo.
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  • Resulta que la gran solución del entrenador Gustavo Munúa es que Liga juegue los sábados por la noche. La desastrosa campaña de la ‘U’ no se debe a los malos planteamientos, a la falta de estado físico, al escaso compromiso del plantel en la cancha, a la incapacidad de lograr jugadas mecanizadas luego de cuatro meses, a las erradas contrataciones ni tampoco a la mala suerte. No. Se debe a que Liga juega de local el domingo, Día del Señor, a las 11:30, justo cuando los estómagos están hambrientos.
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  • viernes 31 de marzo 2017
    Quinteros debe irse, y rápido
    El presidente de la Ecuafútbol, Carlos Villacís, debería ser torero: en rueda de prensa esquivó los graves problemas registrados en el Atahualpa durante el cotejo con Colombia. Eludió los asuntos políticos como el bíblico Pedro, negándolo todo: la FEF no controla nada, no vende nada, no cachea a nadie, no sabe nada. En lo deportivo, pospuso el tema del entrenador Gustavo Quinteros hasta –sospechosamente- después de las elecciones.
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  • En Liga de Quito no acostumbran a echar a los entrenadores a los cinco partidos. Ni a los 10 cotejos. Ni a los 15. Los aguantan todo un semestre, en parte por una convicción de que el proceso merece tiempo; en parte por la dolorosa lección del 2000, cuando se probó con tres entrenadores y un equipazo bicampeón se fue de bruces al descenso, y en parte porque no es época de andar pagando indemnizaciones millonarias, peor cuando hay déficit en una economía con el consumo pasmado.
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  • Es verdad: ningún equipo, ningún entrenador y ningún dirigente quisiera haber sufrido lo de El Nacional, eliminado como local de la Copa Libertadores por Atlético Tucumán, en lo que puede ser una de las hazañas más significativas, y también pintorescas, del fútbol de este siglo. Claro, es feo ser el derrotado y que a uno lo recuerden como víctima de un suceso tan celebrado por el ganador, pero El Nacional debe tener la dignidad para superar este mal paso y seguir adelante. Y eso incluye dejar de llorar.
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