Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO. Síguelo en Twitter: @guapodelabarra
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miércoles 09 de junio 2021

Para el DT Gustavo Alfaro, la Copa América pasó a ser una obligación

Alejandro Ribadeneira

Antes de la debacle ante Brasil y Perú, el entrenador Gustavo Alfaro había señalado claramente, entre el humo de la parrillada y la convicción de quien todo lo tiene bajo control, que la Copa América no era una prioridad y que su obligación era derrotar a los vecinos del sur. Ahora, el panorama ha cambiado drásticamente.


Más que los puntos perdidos, causó consternación que la Tricolor se haya mostrado tan vulnerable, poco cohesionada y con jugadores que, quizás, no estaban listos para este reto. Con Brasil se perdió con decoro, pero con un enorme déficit en la parte ofensiva. El naufragio vino por cortesía de Perú, el colista de la competición que se tomó la Casa Blanca ante un rival que lució demasiado liviano. 

El equipo de Ricardo Gareca puso en crisis, o al menos planteó una enorme interrogante, al proceso de Alfaro, quien tiene la idea -loable- de liderar un recambio en la Selección. Pero, tras los éxitos iniciales, esta última doble fecha no le dio la razón a la idea de apostar tanto por jugadores que son interesantes y prometedores, pero que en sus clubes apenas están ganándose el puesto.

Sí, Alfaro no tiene responsabilidad en que, por ejemplo, alguien que brilla en Independiente del Valle pase a un club inglés, en lo que aparentemente es un progreso. Pero el jugador pierde roce porque es enviado a la suplencia, a las reservas o es prestado a un club mucho menor.

El DT Gustavo Alfaro en una práctica en la Casa de la Selección. Foto: Prensa FEF.

El DT Gustavo Alfaro en una práctica en la Casa de la Selección. Foto: Prensa FEF.


Es verdad que Gonzalo Plata y Robert Arboleda no son titulares en sus clubes y aun así han rendido en este proceso: ambos tienen jerarquía. Pero el resto aún debe cumplir con un proceso de madurez que no se puede forzar. Y esto se complica con valores que sí tienen recorrido, pero que están horas bajas en sus clubes, empezando por Alexander Domínguez, tomando en cuenta que un buen equipo se arma desde atrás. ¿Es lógico que Ecuador sea el único seleccionado de América del Sur que tiene como arquero principal a un suplente en su club? Nadie discute la experiencia de 'Dida´, con un Mundial incluido; pero no es lo mismo jugar cada fin de semana que cada seis meses. 

Y, por lo mismo,no puede ser que media plantilla titular de una Selección esté conformada jugadores que comen banca, por más futuro que puedan tener. Hay que cultivar, es verdad, pero hay cosechas que deben hacerse en el presente.


La Copa América, por lo tanto, pasó a ser una obligación. No hablo de que es obligatorio acabar el torneo en calidad de campeón, ¡nada que ver!, pero sí debe ser un escenario para demostrar que lo ocurrido ante Perú fue solamente un accidente y no una señal de que el proceso comienza a perder crédito porque, horror de horrores, el cuerpo técnico está llamando a los jugadores equivocados.