Espacio carente de orden táctico y estrategia. "¡Ñeque tapa todo!" decía el 'profe' de educación física en el colegio y desde entonces la frase se quedo como principio. Hablando de fútbol desde que el nuevo siglo empezó, pero solo hablando...
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viernes 16 de noviembre 2018

Villacís, una triste anécdota

Diego Valencia
Opinión (O)
Twitter: @dvalenciavela

El bonachón presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), a quien sus familiares y amigos le dicen que ya “bote esa pendejada” pero sigue ahí, ¡cuán sacrificado resultó! Nunca he visto a un dirigente con tanto poder pero tan limitado al mismo tiempo, como Carlos Villacís.


Si bien la Justicia tras sus investigaciones lo dejó libre junto a otros dirigentes de cualquier responsabilidad en el delito de “lavado de activos” que afectó al expresidente de la FEF, no es menos verdad que Villacís no se perdió “ni una bajada de llanta” en la época del anterior mandamás. Así, la primera acción alejada de lo ético se dio cuando decidió continuar por ausencia de Chiriboga. Eso nadie lo olvida.

Pero eso solo fue el inicio. Su gestión se ha visto manchada por el fracaso de la eliminación del Mundial de Rusia 2018, por los profundos desacuerdos con el Director Técnico y jugadores a quienes les permitió de todo, lo que le restó autoridad y dejó en evidencia su inoperancia.

Asimismo, uno de los pesos más difíciles de cargar fue el acuerdo con los dirigentes de los clubes para que los derechos de transmisión del fútbol profesional vuelvan a ellos, 18 meses antes de la Asamblea Extraordinaria y de la firma del contrato con GOL TV.

Si bien eso no fue “ilegal” al menos existió una total falta de transparencia, esa de la que –entre otras cosas- tanto se quejaban de la administración anterior, no solo por la forma sino por el nuevo socio comercial del fútbol ecuatoriano, Paco Casal, a quien en la Conmebol lo han calificado como “enemigo del fútbol sudamericano”. Pero nada de esto le servirá para ser reelecto, ya que esos mismos dirigentes le han dado la espalda y presentarán a Francisco Egas como su candidato para reemplazarlo.


Con total desparpajo, ha insistido en que “sí habrá descenso a la Serie B, pero como el reglamento de la Liga Profesional beneficia a los descendidos, eso ya es otra cosa”. Un verdadero insulto a la inteligencia de cualquiera.

Su presencia en la FEF ha permitido que nuevamente se pasen por las posaderas los reglamentos. Representantes en comisiones con relaciones directas con ciertos clubes que han actuado u omitido con el fin de perjudicar a otros, ¿o qué les parece ese jugador que valiéndose de la misma estructura del podrido sistema burló un control antidopaje?

Pero eso no es todo. Como cualquier distraído Lucio Gutiérrez en el poder, pero sin prometer “morir en el intento”, afirmó hace pocos días que “es el momento de cambiar el fútbol ecuatoriano, sino no lo harían nunca”, tras las acusaciones de un tal Huacón que señaló a Miller Salazar, presidente de Macará, de querer supuestamente comprar la voluntad de algunos rivales en un partido del torneo. Villacís ignora que el delito de “amaño de partidos” o soborno deportivo, no consta el Código Penal. O sea, ¡no pasará nada! Porque su “justicia deportiva” también es ciega, sorda y muda.


A propósito de “buenas intenciones”, el Proyecto de Ley en Contra de la Violencia en los Estadios duerme en algún escritorio de temas pendientes en la Asamblea Nacional, lo que se erige como un nuevo fracaso de la administración de este triste dirigente del fútbol ecuatoriano.

Por estas y otras cosas, Villacís pasará a la historia como aquel que llegó de la mano del inefable ingeniero, presidiendo al Calvi, un desaparecido club de segunda, que se encontró con el poder, y no lo supo manejar. Una anécdota sin gracia, que intenta ser avalada bajo el grito: “VIVA LA COPA ECUADOR!”, otro autogolazo.