El fútbol se metió a mis ojos por los partidos de televisión, creció en la visita a los estadios y se volvió una fuente de escrutinio en los micrófonos de las radios y las salas de redacción de los periódicos. Escribí para Diario Hoy y ahora para Diario EL COMERCIO y BENDITO FÚTBOL. En twitter soy @Sensei1000
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jueves 30 de julio 2020

La urgencia del fútbol por volver vs. el coronavirus

Alex Puruncajas

A la LigaPro y su presidente les urge la reanudación del Campeonato de fútbol. A los clubes, que viven de la continuidad del espectáculo, también. En cinco meses de paralización por la pandemia del coronavirus, los equipos les redujeron entre el 10% y el 50% de los salarios de sus futbolistas y perdieron ingresos por unos USD 70 millones, según la misma LigaPro. Hay riesgo de que se vayan a la quiebra.

Hay cientos de personas que viven del fútbol, repiten los dirigentes. “El fútbol es, comprobado, la industria número uno del país. Logrará unir a la familia, traerá alegría y distracción a la gente”, escribió Miguel Ángel Loor, el presidente de la LigaPro, en un tuit.


Loor y los directivos están en su derecho de defender el retorno del fútbol. Al fin y al cabo, es un negocio privado y, es cierto, de él viven centenares. Si no hay producto, no hay recursos. Todos lo sabemos. Ahora, con la pandemia azotando la economía, sufrimos reducción de sueldos, pérdidas de empleos, ansiedad, la partida de amigos o familiares con este virus que parece aparecer cuando y donde quiere.


Lo curioso es que, con todo esto, ahora se empiece a utilizar el término ‘industria’ para referirse al Campeonato y se la compare con otras actividades económicas para justificar su inmediato retorno. Hay protocolos, es cierto. Se los ha planificado previendo las consecuencias. Ahí, esta la responsabilidad entonces de los actores del fútbol para mantener la responsabilidad por el retorno. No hay opciones de saltarse una prueba, como ya lo hizo Jonathan Álvez, de Barcelona SC. Tampoco jugar amistosos a escondidas.

Barcelona


Basta echar un vistazo a los países de la región que intentan reanudar sus ligas de fútbol. El experimento de reanudar la competición en Paraguay se fue al traste con la aparición de decenas de casos positivos en tres clubes. Brasil ya empezó y Paraguay y Perú están a la expectativa para la reanudación de sus torneos la próxima semana.


Hay que ver al fútbol de España para entender más la complejidad de un retorno al fútbol sin las precauciones. Ahí, todo pareció funcionar mientras urgía volver a la cancha para obtener los ingresos de los derechos de televisión que sostienen a los equipos. En cuatro meses, se cumplieron los protocolos, hubo pruebas constantes y se jugó sin problemas. Pero todo empezó a fallar cuando se terminó la temporada en la Primera y hubo relajamiento. Los jugadores volvieron y ya hubo casos de contagios en el Sevilla, el Real Madrid. En la Segunda, el Fuenlabrada registró 28 positivos, en un caso que ya amenaza con la suspensión de ese torneo.


Tampoco vale el argumento de que el fútbol traerá alegría a la gente y que es el deporte número uno del mundo si es que no hay la responsabilidad en los cuidados y los protocolos. Se necesitan los recursos del fútbol para no ir a la quiebra, pero también la responsabilidad de un estricto regreso para salvaguardar la vida.