Periodista, relator, anchor de televisión en Televicentro - El comercio TV. Conductor de Bendito Fútbol en Radio Quito y Platinum. Director y conductor de @TAdicionalEc. Puedes seguirme en Twitter: @FPHidalgo.
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lunes 12 de marzo 2018

Renació el Súperclásico capitalino

Fredy Hidalgo

Así como la leyenda del ave fénix, el súper clásico capitalino renació en medio de las cenizas del olvido de su historia y rivalidad.


​Desde la época de los sesenta, Aucas y su popularidad desplegaban buen fútbol y una gran cantidad de espectadores, el estadio del Arbolito fue en varias jornadas testigo de grande partidos, del inicio de la rivalidad entre Aucas y Liga y, por supuesto, del nacimiento del súperclásico de Quito.

En las gloriosas páginas de la historia del fútbol ecuatoriano siempre existieron duelos inmemorables donde ‘orientales’ y ‘azucenas’ buscaban la gloria futbolística y el respeto del rival, donde perder era un suplicio, porque las bromas en el barrio y en el trabajo con la característica sal quiteña eran simplemente insoportables para los hinchas.

¿Pero qué sucedió en la actualidad? ¿Dónde quedó ese fanatismo y rivalidad?

Tras la crisis institucional, ‘Papá’ desciende a la segunda categoría en el 2009; de manera totalmente distinta su rival de patio, Liga de Quito conquista la Copa Libertadores en el 2008. Esta diferencia abismal, más el crecimiento y títulos de Deportivo Quito, hizo que la rivalidad de la ‘Carita de Dios’ cambie de protagonistas, por varios años.

Además de la rivalidad, una de las características fundamentales de los súper clásicos es la historia; seguramente por desconocimiento, muchos menosprecian este apelativo, pero para la nueva generación futbolera, el mal momento de la ‘AKD’ hace que el resultado de la ecuación signifique el renacimiento del Liga vs Aucas.

El último cotejo dejo en evidencia varios aditamentos: alrededor de 30 000 espectadores, un partido vibrante a pesar de las limitaciones futbolísticas, y un folclore de hinchadas incesante me dejan la sensación de que el súper clásico de Quito renació de sus propias cenizas.