Periodista en El Comercio desde 2014. Amante del fútbol desde la cuna hasta el cajón. El fútbol y el rock son la misma pasión. Twitter: @jmachadom
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lunes 07 de agosto 2017

Oyola, Díaz y Caicedo reflejan el mal momento de Barcelona

Jonathan Machado
Opinión (O)
@jmachadom

Tres puntos de 12 disputados es el saldo de un pésimo inicio de Barcelona en esta segunda etapa. El problema se resume en dos partes. La primera es la falta de gol. Apenas ha convertido dos tantos en cuatro partidos, a pesar de haber generado varias posibilidades de gol de local y de visitante.


El segundo punto es que los rivales parece que le han tomado el pulso al equipo de Guillermo Almada. La estrategia es dejar que el cuadro amarillo ataque hasta tres cuartos de cancha, robarle la pelota y responder de contra golpe. Así fue la tónica en los cotejos ante Macará, Deportivo Cuenca y Universidad Católica.

A todo esto hay que sumar que Matías Oyola, Damián Díaz y Marcos Caicedo muestran un bajo nivel futbolístico. El primero se equivoca en la salida, pierde pelotas antes de la mitad de la cancha y no es efectivo en los pases.


El 10 viene mal desde hace rato. No es el aporte inteligente y decisivo como lo fue la temporada pasada y es una constante preocupación, porque puede salir expulsado en cualquier momento por su conducta antideportiva.

Caicedo regresó hace poco luego de que su futuro era incierto. Su fútbol ha dejado de ser explosivo y claro. Sus desbordes no son acertados y muchas veces los rivales le ganan en el mano a mano.


La última derrota ante Universidad Católica ahondó la preocupación en la tienda amarilla. La idea era llevarse los tres puntos para viajar con confianza a Brasil para enfrentar a Palmeiras. Almada debe conversar con los jugadores y convencerles de que se puede salir del mal momento.

Los jugadores deben dejar de lado lo ocurrido en las cuatros fechas locales, mejorar su nivel y luchar por la clasificación. La Copa Libertadores es una buena oportunidad para retomar el rumbo. Si no, se corre el riesgo de quedar afuera del torneo continental y muy lejos de la punta del campeonato ecuatoriano. Aún hay tiempo (poco) para recobrar la memoria futbolística y luchar en los dos frentes.