Periodista en El Comercio desde 2014. Amante del fútbol desde la cuna hasta el cajón. El fútbol y el rock son la misma pasión. Twitter: @jmachadom
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martes 24 de octubre 2017

Al fútbol no le importa la gente 

Jonathan Machado
Opinión (O)
Twitter: @jmachadom

Cualquier persona que haya caminado por las calles o parques de Quito o Guayaquil, a las 12:00 de un día soleado, sabrá que más tarde su piel estará quemada.


La semana pasada, la Dirección de Pronóstico y Alertas Hidrometeorológicas del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) alertó a la capital de los peligros que corren las personas al exponerse al sol desde las 10:00 hasta las 15:00.

En esta franja, los índices de radiación ultravioleta son extremadamente altos, y llegan al nivel 14. Las preguntas que caben hacerse son: ¿Por qué se siguen jugando partidos de fútbol profesional (sí, profesional) a esta hora? ¿Por qué la dirigencia deportiva no toma cartas en el asunto y deja de lado este tema?

Hay que recalcar que no se trata de un comentario exagerado o de rumores en las redes sociales. Los informes que se han dado a conocer tienen argumentos técnicos y respaldo de estudios científicos. Pero siempre hay uno o varios desubicados que toman este tema dependiendo del club del que son seguidores, incluyendo periodistas.


La Federación Ecuatoriana de Fútbol está en la obligación de debatir este tema porque está en juego la salud de los jugadores y de los aficionados que pagan su entrada para ver un espectáculo deportivo y que merecen consideración.

Habrá que ver quiénes se oponen a acatar las recomendaciones del Inamhi o si prefieren seguir manteniendo ‘tradiciones’. Porque ya se ha leído algunos comentarios que indican que hay que jugar al medio día porque es un horario tradicional para los hinchas.

Habrá que ver quiénes se oponen a acatar las recomendaciones del Inamhi por mantener una ventaja deportiva, ya sea la altura de Quito o el calor de la Costa. Habrá que ver qué dirigentes son responsables con los aficionados y ponen este tema en discusión, pero con argumentos válidos y sin defender intereses propios.

Habrá que ver si por una sola vez los dirigentes se preocupan por las personas que hacen del fútbol un momento de fiesta y esparcimiento o si, como muchas veces, dejan que gane su posición aunque sea irracional.
Ojalá que esta vez al fútbol sí le importe la salud de la gente.