Periodista en Grupo El Comercio desde julio del 2006. Coordinador de www.BenditoFutbol.com y conductor de Bendito Fútbol en Radio Quito y Platinum. Licenciado en Comunicación Social y Máster en Dirección de Comunicación Empresarial. Con alma de delantero, pero con espíritu de volante de creación. Twitter: @guerrerosanti7.
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jueves 03 de mayo 2018

¿Se puede creer en los dirigentes de los clubes ecuatorianos?

Santiago Guerrero
Opinión (O)
Twitter: @guerrerosanti7

Los clubes ecuatorianos decidieron autoregularse, autocontrolarse y autosancionarse. Se cansaron de la pésima administración de la Federación Ecuatoriana de Fútbol y en poco tiempo tomarán las riendas del campeonato nacional. Después de 20 años del régimen de Luis Chiriboga y Carlos Villacís, los equipos se dieron cuenta de que el sistema no da para más y que llegó la hora de un cambio.


La liga profesional está naciendo al apuro, a los tropezones y en medio de la tormenta que significó el contrato por los derechos de televisión del torneo nacional. Pero fue la única manera de arrebatarle ese espacio de poder a la FEF y empezar casi desde cero un proyecto que pretende salvar al fútbol nacional.

En los últimos 20 años, a Chiriboga y Villacís solo les interesó clasificar a los mundiales. Fue casi su única meta. En ese camino despreocuparon las categorías inferiores, se olvidaron de mejorar la calidad del campeonato nacional, abandonaron la infraestructura de los estadios, dejaron pasar los problemas de adulteración de identidades, no se fijaron en la economía de los clubes y no trabajaron en la estructura del fútbol profesional.

Pero en esas dos décadas, los clubes se volvieron permisivos, dejaron pasar una infinidad de problemas en la Ecuafútbol, se fijaron solo en cuánto dinero podían obtener de los derechos de TV y viajaron por el mundo acompañando al presidente de la FEF y a la selección ecuatoriana en sus distintos partidos amistosos y oficiales. La verdad es que la mayor parte de dirigentes hicieron la mirada a un lado.

La olla de presión estalló en los primeros meses de este 2018. El contrato que firmó la Federación Ecuatoriana de Fútbol con la empresa uruguaya GolTV destapó muchas dudas y generó una reacción impensada de los clubes. Los mismos dirigentes que discuten semana a semana, que no se ponen de acuerdo en decisiones pequeñas como el horario de un partido, que ni siquiera se dirigían la palabra, lograron sentarse en una mesa y firmar un documento de respaldo irrestricto a ese contrato entre la FEF y la operadora de Paco Casal.


Los clubes se alinearon detrás de GolTV y desempolvaron el proyecto de la liga profesional, con tal de desenmarañar el entuerto legal del que no pudo salir la Federación Ecuatoriana de Fútbol. A pesar de los problemas, lograron negociar un mejor contrato del que tenían por la transmisión por televisión del campeonato nacional y darán a luz a un proyecto que cuando empezó este año parecía una utopía.

Los equipos ahora se regularán ellos mismo, se controlarán ellos mismo y se sancionarán ellos mismo. De eso se trata la liga profesional. De hecho, los dirigentes de esta naciente liga son los mismos dirigentes de los clubes que fueron permisivos con la Federación Ecuatoriana de Fútbol y que ahora pondrán a caminar un proyecto que nace con muchas dudas.

¿Se les puede creer a los dirigentes que no presentan ambulancia en un partido y que pudo provocar la muerte de un jugador? Sí, eso sucedió en el partido de la Sub 18 entre el Deportivo Cuenca y Guayaquil City. A un muchacho lo tuvieron que llevar en el balde de una camioneta hasta el hospital para salvarle la vida.

¿Se les puede creer a los dirigentes que se pelean a rabiar porque mueven dos o tres horas el horario de un partido? Sí, eso sucede entre Macará y Barcelona porque el uno dice que a las cinco de la tarde no le conviene y al otro le molesta que le digan que se lo favorece.

¿Se les puede creer a los dirigentes que no entregan los videos de seguridad de su estadio? Sí, eso ocurre en Emelec, donde cada fecha se protagonizan peleas entre los propios hinchas y los azules prefieren bajarle el perfil a un problema que es grave y que en cualquier momento puede cobrar su primera víctima.

¿Se les puede creer a los clubes que prefieren pagar una multa en lugar de contar con un médico en un partido?, ¿se les puede creer a los dirigentes que maquillan boletos con rifas?, ¿se les puede creer a los dirigentes que tratan de sacar ventaja hasta del mínimo detalle?

La liga profesional verá la luz con demasiadas dudas. Los dirigentes de los clubes tienen en sus manos la oportunidad de cambiar por completo el fútbol profesional. Por ahora, es difícil creer que el proyecto sea exitoso, pero no queda otra opción que darles el beneficio de la duda.