Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO. Síguelo en Twitter: @guapodelabarra
  • Cuando se construye un castillo con mentiras, lo normal es que en algún momento tenga que derribárselo y exponer la realidad a la luz. La Croacia de Ante Dalic fue la encargada de fotografiar a la Argentina de Jorge Sampaoli, que cayó goleada 3-0 y teme una vergonzosa eliminación. Pero no solo hay miedo por el papelón de quedar fuera en primera fase, que de todos modos es algo que deportivamente puede pasar. Es la forma en que esto ocurre, que revela la enorme crisis que arrastran los albicelestes, falsamente considerados como favoritos del grupo y candidatos al título. El gol de blooper que regaló el portero Willy Caballero, por supuesto, generó que Argentina se lanzara al ataque y se crearan los espacios para que Luka Modric y compañía se hicieran ricos con sus contragolpes. Pero el problema de fondo es que el entrenador argentino es un impresentable: nunca consolidó una alineación fija de un cotejo a otro, nunca logró que Lionel Messi estuviera protegido por sus compañeros y jamás a
    Ver Más
  • Los cotejos de ayer acabaron con el marcador 1-0. En los tres casos, los ganadores dejaron la sensación de que no funcionan del todo bien. Y los perdedores salieron del campo con la idea de que merecían algo más. Aunque, como todos sabemos, el fútbol no es de merecimientos sino de goles.
    Ver Más
  • Caer ante Japón ha dejado una estela de dolor en Colombia. No solo porque era el rival ‘más fácil’, el contrincante al que era obligatorio arrancar ganando para prender la fiesta desde Barranquilla hasta Pasto. Lo que en realidad se prendió fue el miedo, y más exactamente la decepción que se genera al constatar que los más pesimistas tenían razón: hubo sobrevaloración. El equipo no está sobrevalorado, para ser precisos, sino su trabajo anterior. La segunda parte del DT Pekerman al mando de los cafeteros ha sido tortuosa y llena de sinsabores. No hizo microciclos. Las eliminatorias fueron pésimas y se temió en algún momento la eliminación. No se mostró nada en las Copas América. Van cuatro años jugando mal, dependiendo solo del talento de las individualidades. Y el entrenador, cometiendo pecados en la nómina, como dejar en casa a Edwin Cardona, un crack. Bueno, estamos hablando de Pekerman, que dejó a Messi en la banca cuando todos sabían que debía entrar.
    Ver Más
  • Esta no fue una jornada de sorpresas pero sí de sustos y emociones. Los favoritos europeos padecieron pero se llevaron todos los puntos. Los suecos del entrenador Janne Andersson ganaron 1-0 a una decepcionante Corea del Sur, cuyo mejor hombre fue el arquero Jo, con pinta de cantante de K-pop. Los asiáticos, veloces pero violentos, jamás patearon al arco y su defensa más destacado fue el sueco Berg, que falló varias opciones de anotar.
    Ver Más
  • Brasil ante Alemania. Prácticamente todas las quinielas, así como las casas de apostadores, consideraban que la final de Rusia 2018 sería entre brasileños y germanos. Pero este domingo 17 de junio algunos han tenido ganas de borrar ese pronóstico y retirar las apuestas, sobre todo por culpa de México. Sin jugadores en equipos ‘top’ y con un cargamento de críticas en contra del entrenador Juan Carlos Osorio, algunas por los futbolistas que llevó y otras por, bueno, prejuicios por su nacionalidad colombiana y su estilo de trabajo.
    Ver Más
  • El tercer día del Mundial 2018 será recordado porque Lionel Messi bajó de los altares para ponerse al nivel de los mortales de este mundo. Messi falló un penalti ante un cineasta que, para colmo, admira más a Cristiano Ronaldo que a ‘Lío’.
    Ver Más
  • Si el arranque fue bueno, el segundo día de Rusia fue pletórico, pero no solamente porque los tres cotejos de la jornada se definieron en los minutos de cierre. Hubo eso que se llama magia y que hace del Mundial el torneo más entrañable de todos. Las mejores luces y los mayores halagos se los llevó Cristiano Ronaldo, el crack de Portugal, que lo mismo se coloca cremitas que firma partidos increíbles y, ante España, tuvo la actuación soñada que le faltaba en un Mundial.
    Ver Más
  • El partido inaugural fue muchísimo mejor de lo que auguraban aquellos que, enfocados en el sobrestimado ranking de la FIFA, apenas esperaban bostezos luego de una bonita ceremonia. ¡Qué error! El fútbol que vale la pena es emoción y espectáculo, y el equipo de Rusia fue generoso en estos dos rubros para ofrecer, a costa de Arabia Saudita, la segunda mayor goleada de los duelos inaugurales de la historia. Se pensaba, otra vez con ese ranking FIFA como referente, que veríamos dos plantillas parejas, pero parejas hacia abajo, caracterizadas por la escasez de técnica, limitadas, insípidas, incapaces de generar volumen de juego. El equipo del DT Stanislav Cherchésov fue demasiado superior, enormemente arrollador, dueño absoluto de la pelota y del espectáculo, con un Golovin tocado por los dioses (dos asistencias, un precioso gol de tiro libre y sobretodo una capacidad de crear luz en los pasajes sombríos) y un Cheryshev que se una al club de aquellos que han logrado un doblete en el duelo i
    Ver Más
  • El Mundial está por empezar y varios nos hacemos esta (aparentemente ociosa) pregunta: ¿Ecuador tenía equipo para dar pelea en Rusia? Ya sabemos que entrenador, definitivamente, no había: Quinteros era un DT secuestrado por su propio ego. Pero tengo la impresión de que equipo, jugadores para un Mundial digno, figuras que hubieran podido exhibirse, sí había.
    Ver Más
  • En dos semanas, Liga de Quito ha dado un salto enorme en la discusión futbolera del país: pasó de ser un plantel cuya mayor expectativa era recuperar algo del protagonismo a ser el equipo vedette, el que atrae las miradas, los elogios y también las críticas. Esto se debe a su (merecido) primer lugar en la Serie A tras 12 fechas, a su angustiante pero emotiva clasificación en la Sudamericana en Bolivia y al influjo de Hernán Barcos, el jugador más linajudo que labora en el país y también el más carismático, que juega mucho aunque también habla mucho, para bien y para mal.
    Ver Más